domingo, 24 de octubre de 2010

Balance de Gregor Sauerwald sobre "Teología de la Liberación - Respuesta al Cardenal Ratzinger" de Juan Luis Segundo.

El Cardenal Ratzinger y Juan Luis Segundo
Gregor Sauerwald
El ascenso del hasta entonces cardenal Ratzinger al papado provocó en la prensa nacional e internacional, reacciones críticas desmesuradas. Ellas impiden un juicio pertinente sobre la larga trayectoria de quien es ahora Santidad Benedicto XVI como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1981-2005) y contribuyen a devaluar la crítica que ella merece.
Para no dejar desaparecer este período tras el velo que la institución de la Iglesia Católica suele brindar a sus Papas en defensa del Santo Padre y no dejar el campo de ataque a sus detractores, parece más que oportuno recordar que, hace 20 años, el destacado jesuita Juan Luis Segundo publicó el libro Teología de la liberación – Respuesta al cardenal Ratzinger (Ediciones Cristiandad, Madrid). Lo que destaca esa crítica auténtica es haber tomado en serio al cardenal y a su Instrucción, el documento romano donde condenaba mucho más que algunos aspectos de la Teología de liberación. Resultado de la actitud de esa toma en serio es lo que yo había llamado una lucha en dos frentes: contra el resentimiento anti-secularista de la Curia y contra el populismo teológico de la segunda generación de la Teología de la liberación (en Teología de la liberación latinoamericana e Ilustración europea, 1989)
Parece pertinente retomar entonces el pensamientodel extraordinario intelectual que fue el jesuita uruguayo Juan Luis Segundo desde su Liberación de la teología (1975) y también desde la Teología de la liberación – Respuesta al cardenal Ratzinger.
LIBERACIÓN DE LA TEOLOGÍA
La pregunta de Juan Luis Segundo en 1975 fue ¿Qué quedará, de aquí a un tiempo, de la Teología de la liberación?
En 1975 F. H. Cardoso y Enzo Faletto ya habían publicado Dependencia y desarrollo en América Latina (1969), Paulo Freire su Pedagogía del oprimido (1970), Gustavo Gutiérrez su Teología de la liberación (1971) y Enrique Dussel su Para una ética de la liberación latinoamericana (1973).
Juan Luis Segundo (1925-96), al tanto de esas teorías de la liberación y sus diversas corrientes, interviene en los debates dándoles su voz crítica. Como nos informa Elbio Medina en una Biografía de Segundo no publicada, elaborada con motivo de la presentación de la cantidatura del gran jesuita al Premio a la Labor Intelectual, Segundo había empezado desde 1961 a analizar la problemática económica, social y política en forma compatible con una actualizada comprensión de la fe. Ya se ve el perfil de la labor intelectual del filósofo y teólogo que nos interesa: repensar junto con los laicos, el mensaje cristiano en íntima conexión con la sociedad latinoamericana. Intelectualidad impregnada y agudizada por medio de la Gesellschaftskritik como Gesellschaftstheorie, la crítica social basada en teoría crítica de la sociedad, Segundo va a compartirla en su radicalidad con Ivan Illich a quien conoció en el Encuentro de Petrópolis en 1970, en el marco de la constitución de la naciente Teología de la liberación.
En 1975, cuando Segundo, preocupado por el futuro de la Teología de la liberación, analiza su consistencia y relevancia, ella estaba en su auge. Y si la pregunta no es retórica, y no lo es, sino expresión de dudas, vemos a Segundo ya en este momento inseguro. Además, la inversión de Teología de la liberación en Liberación de la teología, el título de la publicación del jesuita uruguayo marca un cierto distanciamiento de esa teología latinoamericana en vogue en aquellos años, distanciamiento que va a acentuarse en el correr de las siguientes décadas. La tarea del teólogo, y a eso apunta el título, es hacer teología, teología universal en serio, en el sentido de liberar la fe de todo lo que oprime al hombre porque, y eso es el mensaje, cristianizar significa humanizar. Veremos el desarrollo de ese programa de la teología al estudiar, de manera ejemplar, las partes introductorias de la Liberación de la teologia.
Una nueva epistemología: la sospecha ideológica
Segundo detecta en 1975, un reblandecimiento de la teoría en sus colegas y comienza a desenmascararla sin miramientos. Es entonces cuando se pregunta por la supervivencia de la Teología de la liberación en el futuro, y su escepticismo se basa justamente en la falta de teoría. Pero esta pregunta tiene, sin embargo, en un primer intento, una respuesta positiva y esperanzada. Habla de un proceso irreversible en la creación de una nueva conciencia y madurez de la fe, no sólo en personas aisladas, sino en grupos importantes y poderosos en la Iglesia. ¿Sigue, pregunto, siendo eso así hoy? Como posición firme constata Segundo un logro en el sentido de que el acento en la salvación individual y extraterrena constituye una deformación del mensaje de Jesús. Y, sigo preguntando, ¿quedó borrado en América Latina que la Iglesia no posee una eficacia mágica para la salvación y que no existe un orden sobrenatural ahistórico y otro natural e histórico?
Segundo insiste: "...la misma gracia alza a un nivel sobrenatural a todo ser humano y le da los medios necesarios para cumplir, en el amor, ese destino en la única historia..." (8) Se derrumba, sin embargo, casi toda esperanza cuando él amplía la pregunta y pregunta por el impacto de la Teología de la liberación sobre la teología clásica y las estructuras internas y pastorales de la Iglesia en el mundo. De las tres tendencias que amenazan desde un principio, cada una por su lado o juntas, a la Teología de la liberación, las amenazas por las dictaduras, el vaciamiento cada vez mayor del discurso liberador por las autoridades eclesiásticas y el carácter improvisado de llenar una necesidad pragmática ineludible, pero sin la erudición o detallismo, es la última la más preocupante, es decir, ver la nueva teología, una teología local, como una tentativa entusiasta y simpática, pero acrítica. Segundo reclama más rigor en las ciencias: "...tal vez sea la hora de la epistemología, es decir, de analizar, más que el contenido, el método mismo de la teología latinoamericana y su relación con la liberación." (9)
La diferencia con el teólogo clásico o tradicional está en el punto de partida: la sospecha ideológica, a la que debería obligarle al teólogo latinoamericano su opción por los pobres: "Sospecha (el teólogo) que todo lo que tiene que ver con las ideas está íntimamente relacionado ... con la presente situación social, incluso, por supuesto, la teología." (12) Con esta epistemología, que marca una clara y por el autor reconocida filiación marxista, el materialismo histórico, y que es la consecuencia del presupuesto fundamental de una sola historia, a la que no se escapa ni la llamada Heilsgeschichte, la historia de la salvación, resulta obvio que el teólogo de la liberación debería ser ante todo, y Juan Luis Segundo lo ha sido, un intelectual radical, y eso gracias a su saber sociológico. Los conocimientos de exégeta, importantísmos y en una tradición de protesta o protestante, quedan subordinados, mejor nachgeordnet, en un segundo paso, a esa nueva metodología que se reclama con tanta vehemencia.
La tesis de que la teología viene después, porque el compromiso viene antes, conllevará en los años siguientes discusiones e inclusive enfrentamientos fuertes, no solamente dentro de las iglesias latinoamericana y romana culminando en la Respuesta al Cardenal Ratzinger (1985), sino en el mismo seno de la Teología de la liberación. Segundo ya los prevé en el ´75 y son la razón del pesimismo en sus vaticinios; son dos los puntos discutidos: las implicaciones políticas y pastorales de la versión radical de la Teología de la liberación.
Saber sociológico versus sabiduría popular
"Toda teología es política, aun la que no habla o no piensa en términos políticos."(88) La nueva teología latinoamericana, en las fronteras entre sociología y política, desenmascara la (falsa) imparcialidad de lo académico, que no es otra cosa que un apoyo al status quo político. Pero son sobre todo los malentendidos en la fundamentación de la pastoral que preocupan a Segundo. En los últimos capítulos de Liberación de la teología, en Teología para la religión del pueblo y Un evangelio para minorías, el jesuita uruguayo insiste en un problema que una teología liberadora no puede ignorar: "...la relación entre un relativismo creador y conductas necesariamente minoritarias, así como la relación entre una absolutización rutinaria y conductas masivas." (208)
La contextualización de la fe en la sospecha ideológica, su historización, que conduce a un cierto relativismo, exige actitudes que no estaban y no están todavía al alcance de todos, del pueblo. Por eso hay esa necesaria primera restricción a minorías. Pues el acto creativo presupone libertad, un proceso de liberación, presupone sujetos quienes, al liberarse, han dejado de ser objetos de su evangelización. ¿Y ahora el pueblo, las masas, pregunto yo, son objeto de una evangelización por las minorías? Segundo recurre entre otros a Lenin, su insistir en el rol de los intelectuales (burgueses) en el proceso revolucionario, y al mismo tiempo, un escándalo para las autoridades eclesiásticas, a Jesús de Nazaret. Pero el análisis exegético de imágenes bíblicas como fermento y sal no le deja otra opción: "a) que las exigencias evangélicas son minoritarias por esencia y definición; b) que esta característica las lanza no hacia pequeños intereses grupales, sino hacia la liberación de la humanidad entera, esto es, de las masas..." (260) Y Segundo se apura a subrayar, para evitar cualquier sospecha de tipo totalitarista, que ese proyecto minoritario para las masas no consiste en imponer a estas exigencias elitistas o en construir una sociedad basada en exigencias minoritarias, sino en crear, para sí y para otros, nuevas formas de energía para nuevas y más creadoras posibilidades minoritarias en cada ser humano. Esta posición de un radicalismo delicado tuvo, en cuanto a lo político y la crítica leninista al partido socialdemócrata, su revisión.
En este punto, sobre todo, Segundo constata profundas diferencias entre los teólogos de la liberación. Detecta el origen de la oposición en Argentina, pero no solamente allí, en una Argentina peronista, origen de una teología del pueblo, sumida bajo la orientación general de la "teología de la liberación" como expresión más profunda de esta, la profundidad de una ´Argentina profunda´ (R. Kusch). Para ejemplificar este fenómeno que supera la mera demagogia eclesiástica, Segundo, muy tajante en su juicio, cita a Frei Betto para ponerlo en tela de juicio: "La función del teólogo es sistematizar la reflexión crítica que hace el pueblo de su praxis a la luz de la fe. Lo que es en aquel el saber racional, es en el pueblo sabiduría. Él ayuda al pueblo a develar la dimensión liberadora de su fe. De esa fe que es vivida en la abundancia de los dones del Espíritu y cuyo discernimiento permite al pueblo escrutar los designios de Dios en los hechos de la vida..." (264)
Según esta teología y su correspondiente eclesiología el teólogo está a escuta do povo (Leonardo Boff), llegó a aceptar el discipulado del pobre (Dussel). Subsumir bajo el concepto reflexión crítica que es de origen filosófico y central para la Modernidad, lo racional y la sabiduría, y mezclar o confundir la fe vivida con los dones del Espíritu, de origen bíblico, nos hace evidente por qué Juan Luis Segundo insistió tanto en lo metodológico, en el rigor de la ciencias a las que pertenece también la teología. La pregunta de Segundo si esa concepción es o no digna de crédito, realista o romántica, es retórica: "El mensaje cristiano, al identificarse con una sabiduría cultural determinada, se reduce hasta el punto de cortarse a sí mismo la vuelta creadora, seria, a sus propias fuentes…" (266)
Segundo más tarde, en su Teología abierta (1983/84), echará la culpa al cambio que está por manifestarse en la Teología de la liberación: sus colegas y amigos, en vez de apoyarse en el saber sociológico, buscan apoyo en una filosofía o teología filosófica facilitada por Enrique Dussel y Juan Carlos Scannone, los dos apoyados en Emmanuel Lévinas, y en una antropología o etnología en vogue que había privilegiado las culturas autóctonas; allí los indígenas ya no son más objetos de correspondientes estudios, sino encarnación de sujetos auténticos en oposición a la civilización de la Modernidad. Reconocemos fácilmente la inversión de la alternativa de Sarmiento al oponer positivamente la barbarie a la civilización.
Dos teologías: ¿Qué quedó de ellas?
Para concluir nuestra interpretación de la pregunta acerca de qué quedaría de la Teología de la liberación, deberíamos diferenciar en nuestra respuesta entre dos teologías de la liberación, así diferenciará claramente, más tarde, la Teología abierta (1983/84). Visto desde la primera a la que parece asociarse el pensamiento teológico de Juan Luis Segundo en su comienzo, quedan incertidumbres que el jesuita no pudo disipar y que reaparecen, cada vez más fuertes, hasta en sus Críticas y autocríticas de la teología de la liberación (1992). Para Segundo, y recordamos lo constatado en 1975, esa Teología de la liberación como teología del pueblo no tendrá futuro. Sería interesante saber cómo ella contribuyó a la muerte de la primera, un tema para otra reflexión. .

Respuesta al cardenal Ratzinger
Status del documento: el teólogo y el laico ilustrado. -Segundo afirma un hecho básico: el documento que se analiza no pertenece al magisterio extraordinario sino al ordinario. Por eso es falible, en oposición a la infalibilidad del extraordinario, p.e. cuando es ex cátedra, es decir en los asuntos de fe que el pontífice declara como dogma. Esa posibilidad de errar no debería ser considerada como meramente hipotética. Recuerda como ejemplo el famoso Syllabus de S.S. Pío Nono respecto a la libertad religiosa. (14-16)
Agrega una segunda cosa que hay que tener en cuenta: esta posibilidad, muy real, de errar, no puede ser pretexto para minimizar, no sólo el respeto genérico, sino la obligación de obedecer al magisterio ordinario cuando este ejerce su función de enseñar. Por eso hay que guardar, sobre todo para el teólogo, pero también para el laico ilustrado, un difícil equilibrio entre la creatividad y la debida sumisión a la autoridad. "Responsable a la vez ante el magisterio y ante el laicado, el teólogo …sabe en teoría que las dos lealtades no deben ser más que una: la lealtad a Jesucristo cuyo Espíritu trabaja tanto (aunque de diferente manera) en el magisterio como en el laicado." En esa tarea, en América Latina, y eso escapó, según Segundo, a la Congregación Romana, no se juegan el prestigio o el puesto de profesor, como en el caso de la suspensión del cargo al profesor alemán Hans Küng, sino hasta la vida misma. (16-18)
Ante el documento. -Segundo cita su título oficial: Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación, publicada con la fecha de 6 de agosto de 1984 y la firma de S. E. el cardenal Ratzinger, presidente de la Comisión para la Doctrina de la Fe. Al referirse el título sólo a algunos aspectos, como más adelante el texto habla de ciertas ´teologías de la liberación´ (en plural), esas formulaciones parecen permitir reducir el impacto limitando su alcance. Segundo, sin embargo, contrapone: "…a mi parecer el documento tiene conciencia de ir más allá de la mera denuncia de excesos particulares, raros o periféricos." (21-25)
Confesión. -"En primer lugar quiero dejar constancia de que me siento profunda y plenamente afectado por ella. …entiendo que mi teología (es decir, mi interpretación de la fe cristiana) es falsa si la teología del documento es verdadera o es la única verdadera." En cuanto a la ideología marxista, p.e., que la Instrucción ataca, dice: "… no me siento afectado por esa crítica, pues… he escrito, además de otras cosas, un tomo entero, Fe e Ideología (El Hombre de hoy ante Jesús de Nazaret) que aborda precisamente ese ´examen crítico de naturaleza epistemológica´". Al apoyarse en Karl Rahner, uno de los teólogos de influencia decisiva en la riqueza doctrinal del Vaticano II, para su defensa de Gustavo Gutiérrez y su Teología de la liberación, del todo ortodoxa, la Respuesta al Cardenal Ratzinger va al punto central cuestionado por el documento romano: un pluralismo legítimo, un sano pluralismo teológico. "Y, a mi entender, la Instrucción… da una luz suficiente para reconocer…lo que la Comisión … tiene como criterio teológico para dirimir la relación pluralismo-ortodoxia." (27-33)
El comienzo de la fe. "Desde el comienzo de la humanidad, la gracia de Dios puso a todos los hombres en camino hacia la relación íntima con Dios y la vida celestial" -según el Concilio Vaticano II que sigue en eso la tesis de Rahner del existencial sobrenatural, y el Concilio de Orange (592) que destaca todo lo bueno y verdadero que se halla entre los hombres. "…la Iglesia…puede ahora…´volverse´, como dice Pablo VI, ´antropocéntrica´ sin dejar por eso –todo lo contrario- de ser auténticamente ´teocéntrica´. (…) En efecto, el principio de que hablamos es la categoría teológica que destruye la compartimentación entre lo profano y lo sagrado, entre lo natural y lo sobrenatural." (100-101)
La teología de la liberación y la teología posconciliar noratlántica. "La diferencia que sí existe y es visible…proviene del contexto. (…) Surgía de que la problemática del hombre no consistía allí (en el Norte) en qué hacer con el desarrollo (y la ´dirección antropocéntrica de la cultura moderna´, ´la mentalidad moderna´, así Pablo VI), sino en qué hacer con el hombre pisoteado, humillado y deformado por siglos de opresión y miseria." Pues condenando la Teología de la liberación por reduccionista y secularizadora, como lo hace la Instrucción, ese juicio afecta a la teología católica universal. (102-103)
Liberación y hermenéutica: el marxismo. -"…en la teología posconciliar se advierte la necesidad de una hermenéutica (o método interpretador) circular: para conocer a Dios es menester conocer al hombre y viceversa. Así como para amarlo." Y siendo el ateismo "accidental" en el marxismo, su saber del materialismo histórico, p.e., sirve para conocer. Contra la afirmación que en el centro de la concepción marxista haya la negación de la persona humana y la de su libertad y sus derechos, Segundo recuerda: "Nadie, con un poco de cultura histórica, puede ignorar que el marxismo, bueno o malo, verdadero o equivocado, nació precisamente para luchar contra esa negación, tal como la sufrían millones de personas en el comienzo de la revolución industrial. (…) Yo percibo aquí (en la negación de eso) una nota de odio o, por lo menos, de resentimiento." (117-129)
Primera y segunda parte del documento. -Para Segundo la Teología de la liberación no merece la condena que de ella se hace en la primera parte, por reducir el evangelio de la salvación a lo inmanente de la historia, eso no sólo en el caso de la Teología de la liberación, sino en la historia de la teología en los últimos tiempos, el período posconciliar. Sin embargo, ve que la segunda parte del documento podría ser muy útil: el magisterio cumple aquí la función de anunciar un peligro de error dogmático y práctico. Aunque aquí también se nota cierto sentido común muy ligado a prejuicios y sentimientos comunes a una época de tensiones, amenazas y guerra fría en el plano político. (136-138)
De la lucha de clases a la violencia. -"Hay, de todos modos, un marxismo simplificador, oficial, ad usum Delphini, donde la dialéctica queda reducida a un simple determinismo válido para todos los conflictos (…) El documento hace luego un laudable esfuerzo por escapar a ese estereotipo que presenta el odio como la actitud propia del marxista en la lucha de clases." En este contexto surge una cita tomada de la obra Gustavo Gutiérrez: "´No hay situaciones, por difíciles que sean, que impliquen una excepción o un paréntesis en las exigencias universales del amor cristiano´." Sin embargo, dice Segundo: "Prefiero considerar la ´lucha de clases´ de que habla el marxismo como una búsqueda de la justicia, búsqueda que, en la historia de los hombres y de su pecado, hay que hacer dentro de un contexto conflictivo." Por eso, citando a Medellín y a Pablo VI: "…la insurrección revolucionaria puede legitimarse en el caso de una manifiesta y prologada ´tiranía que ataca derechos fundamentales de la persona y pone en peligro el bien común de la nación´, ya proceda de una persona o de estructuras claramente injustas." Queda la pregunta por el problema del relativismo moral: "No estará, en ese caso, América Latina en su contexto más próximo al Antiguo Testamento que al Nuevo?" Ya que para Segundo la violencia es judía y bíblica. (145-162)
Amicus Plato sed magis amica veritas: Que Platón me lo perdone
y mis amigos de la Teología de la liberación. -"He creído ver aflorar casi continuamente (en la Instrucción) un resentimiento que lleva a la caricatura y desautoriza una crítica que, de otra manera, debería ser reconocida y atendida por la teología de la liberación. Porque la necesita. No por cierto para abandonar la partida, sino para madurar. (…) Siento y mantengo mi solidaridad global con mis colegas latinoamericanos… Pero no puedo hablar en nombre de ellos. Lo hago sólo en el mío. Quería decirlo porque en este capítulo y en el siguiente admitiré lo bien fundado de ciertas críticas o advertencias hechas a la teología de la liberación." (151)
Los puntos a discutir en y para los dos bandos: la Teología de la liberación y la Instrucción. -"Praxis partidaria, parcialidad epistemológica, relativización de la verdad, relativización de la teología y de la fe: he aquí los pasos de la lógica que va siguiendo, con harta claridad, el documento." El eje central de la discusión es o sería: la Ilustración, ese fenómeno histórico irreversible, diferenciada entre la marca de la primera y de la segunda Ilustración. El resultado: una sorpresa desconcertante: "A la medida que se avanzaba, se descubría que la verdad esquivaba las interpretaciones más ´cientítificas´, simples, idénticas a sí mismas, inmutables … Tampoco la palabra de Dios escapaba a esos prejuicios; por eso, cuando se pensaba tener la verdad, ésta remitía al cristiano mismo a ´buscar la verdad´ (Concilio Vaticano II)." (151-152)
Iglesia popular, iglesia política: dos teologías de la liberación. -"En efecto, entre esas dos teologías, entre el comienzo y mediados de los años setenta, tiene lugar la aparición y el desarrollo de la Iglesia del pueblo como fenómeno nuevo en la eclesiología latinoamericana." Iglesia del pueblo, iglesia de clase, así la Instrucción en su juicio teológico de una reducción unidimensional, de ahí ambigüedades. Segundo acepta esta crítica por ser la expresión Iglesia del pueblo, teológicamente equivocada, pero sociológicamente acertada, una iglesia que nace del pueblo. Además: "…esta segunda tendencia de la teología de la liberación, en la medida misma en que ha hecho del pueblo –ya movilizado o en vías de movilización- no sólo el objeto inmediato, sino ya desde ahora el sujeto principal de la teología liberadora, se ha ido separando de las ciencias sociales (y de su análisis), de la politización (como elemento hermenéutico) y finalmente del marxismo." Pues por su origen étnico y cultural ese ´pueblo´ es tan distinto del proletariado (de Marx), y además un análisis de clase no parece poder dar cuenta de la riqueza y de la fuerza del elemento popular latinoamericano. (176-179)
Algunos "defectos" de la Iglesia popular, aspectos negativos de ella, o pasibles de serlo. - ¿Manipulación de la Iglesia popular? pregunta Segundo. La primera razón, según él, viene del temor que se tiene en general a toda movilización popular espontánea, y por la violencia institucionalizada, la tentación de una contra-violencia. Una segunda razón para temer es la débil conciencia que este pueblo tiene de la autoridad eclesiástica en general y de su función magisterial en particular. Pero para Segundo, estas dos razones desembocan en una tercera y principal: el peligro de manipulación y esta característica debilidad debería ser reconocida. "Es difícil que esta espontaneidad se conecte profundamente con la fe cristiana, si se entiende por profundidad no el sentimiento, sino la reflexión. Creo que sería tremendamente irreal pedirle al grueso de la población (muchas veces sin instrucción alguna) una concientización política que corra paralela con un hondo conocimiento de la fe cristiana y de sus consecuencias para la vida y sus problemas." (184-186 )
A modo de resumen. -"Lleva (la Instrucción) hasta sus últimas consecuencias, sin temer parecer fuera de moda, una clara intención anti-secularista: la misma intención que define a la teología de la liberación como reductora del evangelio de la salvación a un evangelio terrestre. El mismo cardenal Ratzinger ayudaba a entender esta sistematización… cuando enfrentaba la fe a la ´afirmación, en Occidente, de la nueva burguesía del terciario con su ideología liberal-radical de tipo individualista, racionalista y hedonista´." Segundo piensa que los latinoamericanos no consiguen reconocer su propia realidad en el documento, ni tampoco la realidad europea que sustenta la primera parte. Contrariamente, la segunda parte del documento le parece más aprovechable por las ambigüedades, las exageraciones clasistas que se reprochan a nuestra concepción de la Iglesia, de su función y de sus posibilidades. (191)
Un aviso a la Iglesia. -"…las dos partes…se unen en un punto que afecta a la Iglesia entera: la valoración negativa del Vaticano II y período posconciliar." Las páginas de Segundo, como él dice, habrán cumplido su cometido si logran convencer a alguien de la necesidad de reafirmar el solemne magisterio de la Iglesia que, después de tanto tiempo de inmovilidad y ausentismo, volvió, como decía Pablo VI, a poner a la Iglesia al servicio del hombre. (191-195)
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sábado, 23 de octubre de 2010

Esta es mi exposición sobre Juan Luis Segundo en el curso "Interpretación Teológica de Textos Bíblicos" impartido por el Dr. David A. Brondos Luecke, Comunidad Teológica de México, 2010.


                                                COMUNIDAD TEOLOGICA DE MEXICO.
                                                MAESTRIA EN CIENCIAS BIBLICAS.
                                                INTERPRETACION TEOLOGICA DE
                                                                           TEXTOS BIBLICOS.
                                                 CONDUCTOR:  DAVID  BRONDOS  L.
                                                 ALUMNO: MAGDIEL OMAR MENDEZ G.
                                                                                                      
                        - JUAN LUIS SEGUNDO,  sj.-

BIOGRAFIA.   Nace en Montevideo, Uruguay, el 31 de Octubre de 1925; Filosofado en el Seminario de San Miguel, Argentina; Teologado en San Miguel, Argentina, y San Alberto, Lovaina, Bélgica. Orden Sacerdotal en 1955.  Primera tesis doctoral bajo  Gandillac , sobre Nicola Berdiaeff, Sorbona, 1963; segunda tesis doctoral (complementaria) bajo Ricoeur, sobre su tema de Licenciatura (“La Cristiandad, ¿Una utopía?”).  Influencias de Rahner, Berdiaeff, Sartre, Theilhard de Chardin, Bateson, Vekemans, Boff, Gutiérrez, Poblette.   Actividad  literaria en Filosofía, Teología, Literatura, Sociología.  Cofundador de CIAS  y escritor de la revista Perspectivas de Diálogo.  Asesor de Eclesiología en CELAM.  Fundador de pequeños grupos de reflexión teológica en Montevideo, Caxias y San Pablo.  En 1972 participa en el encuentro “Fé cristiana y cambio social en América Latina”, Madrid.  Curso sobre  “Liberación de la Teología”  en Divinity School, Harvard.  Destaca como Liturgista y es premiado en 1974 por Catholic Press Association.  Presencia la clausura de Perspectivas de Diálogo y la fundación CIAS se dispersa.  De 1978 a 1989, cada Septiembre, dicta  Cursos Anuales de Teología en Montevideo; en Caxias los extiende hasta 1994.  Profesor invitado en U.S.A., España, Australia, Canadá, Irlanda.  En Francia recibe el Premio al Mejor Libro de Teología  por  “Jesús ante la conciencia moderna”. El mismo año es invitado como Asesor del CMI, Ginebra. En 1992 escribe  “Crítica y Autocrítica de la Teología de la Liberación”.  Muere en Montevideo el 17 de Enero de 1996.
                                                          
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“EL HOMBRE DE HOY ANTE JESÚS DE NAZARET”   II / 1,  pp. 155-177.
La Cercanía del Reino.
 PREGUNTAS DE ANALISIS.
1. ¿Cuáles son los presupuestos teológicos y hermenéuticos del autor al interpretar los textos bíblicos?   No considera a la Revelación como intemporal y universal.  El hombre y su situación histórica son el lugar de la Revelación.  El “ser de la transcendencia”  de Karl Rahner.  La libertad del individuo posmarxista cristiano de Berdiaeff.  Pero J.L.Segundo siempre distingue entre Teología de la Liberación y de la Libertad.  Se acerca mucho a los Teólogos de la Liberación  pero tratando de unir la Libertad a la Liberación.  Su círculo hermenéutico consiste en plantear preguntas críticas que emanen de la realidad como para transformar nuestras concepciones y que la Teología las conteste desde una nueva perspectiva; es decir, sospechar de las ideologías, comprometerse pre-teológicamente, humanamente por transformar la realidad de injusticia; aplicar la sospecha también a las superestructuras ideológicas; de ahí, consecuentemente se sigue una sospecha  exegética, pues la interpretación de las fuentes bíblicas puede estar influida por mecanismos ideológicos y conducir a una exégesis idealista, ideologizada y alienante.
2. ¿Cuáles son los sistemas teológicos y/o filosóficos que sirven como base o telón de fondo para interpretar los textos?   La evolución de la imagen de Dios que Israel y la Iglesia han tenido históricamente, A.T., N.T. e historia.  No hay monolitismo en su concepto de Revelación. Pero es posible la relación  “ser humano y Trascendente”, la Revelación de Dios es el amor, aún en la pobreza, sólo es posible amar a Dios amando al hombre. La actitud religiosa tradicional equivale a la esclavitud y a la negación de la Buena Nueva  de Cristo; la libertad es el camino de Cristo, el hombre no está fijado y determinado por lo divino, sino guiado por el Padre hacia la Libertad.    Sus presupuestos filosóficos pueden ser el humanismo a través de Berdiaeff; la sociología crítica al confrontar el problema de las Masas, Minorías y Mecanismos masivos;  fide quarens intellectum agustiniano y medieval, relacionando la fe, intelecto y compromiso social; el revisionismo historicista.


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3. Si todas las lecturas de la Biblia son contextuales, ¿cuál es el contexto del autor?  ¿A qué preguntas, problemas, posturas o discusiones está respondiendo su interpretación del texto?  ¿Contra quién escribe?   El Cap. III, La cercanía del Reino, está en la Primera Parte, “El Jesús Histórico de los Sinópticos”.  En la Introducción ha discutido la “historicidad” de Jesús; en Caps. I y II esquematiza  la dimensión política y social del mensaje de Jesús.  Nuestro Cap. III, después de establecer que la fe estará siempre transmitida en clave antropológica y que lo político es el plano privilegiado para comunicar ésta fe religiosa significativa, hace un tratamiento riguroso de las bienaventuranzas en los Sinópticos y Q, distinguiendo las versiones divergentes en Mt. y Lc., intenta  ser gramatical en  su análisis de    Makarioi oi...oti autoi (Mt.)  y  Makarioi oi...oti umetera,-esqe, -sete  (Lc.);  pero otorga el Reino para  “los que…” (oi ptwcoi...oti autwn, oi penqountes...oti autoi, etc., de Mt.), los pobres que poseerán este advenimiento, reconstruyendo hipotéticamente Q, pero dejando de lado la fuerza que Lc. puso al utilizar la forma plural del artículo definido  el>los que  (que también pudiera considerarse como acusativo plural del pronombre  él>los que) con el acusativo en segunda plural  ustedes seréis…; tal distinción muestra inconsistencia más tarde (pp. 163-172) cuando prefiere a Lc. para fundamentar el discurso  “pobreza-riqueza”, si bien éstas no tienen que ver con la calidad religiosa y moral de los pobres-ricos.  Podríamos decir que J. L. Segundo contempla  varios contextos: uno es el histórico-social, el de pobreza, dominación romana, sistema de hacienda, tributos, etc.; otro contexto es el religioso: en concomitancia con el político, también tributario, asfixia, impide la libertad, de formas exteriores, sin Buena Nueva; el tercer contexto podría llamarse precanónico por recurrir a la construcción de las fuentes de los Sinópticos, esto es, Q.     Por otra parte, escribe, no contra los ricos, sino contra la interpretación de la pobreza, y con ello de la riqueza; escribe también a favor de reconocer que los Sinópticos (en particular Lucas) hablan de la situación de pobreza o riqueza, nunca de las cualidades morales de las personas implicadas en tales situaciones; tanto en las Beatitudes como en La viuda pobre, en Zaqueo como en Lázaro y el rico.


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4.  ¿Cuál es la praxis a la que nos quiere llevar el autor, o su objetivo último?   Que   “Lc. no se pronuncia sobre el problema (moral y social) del origen de la riqueza…piensa sólo en su uso”.   La observación de la preeminencia del  ‘banquete’,  la mesa,  el ‘alegrarse’, tal que Jesús mismo define el reino con las siguientes palabras:  “… como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa” (Lc. 22,29-30).  Que existe un concepto subyacente a los discursos de Jesús, aún sin ser originales, que va mas allá de la idea  “pobres”, se trata de  “pueblo-masa” (laos-oclos), el primero neutral, el segundo peyorativo.  Frase escandalosa de Jesús en Mt. 21,31.  Nos quiere llevar, a mi parecer,  a  pensar en que  “El Dios que Jesús revela será, pues, no sólo un Dios compasivo y comprometido con los que sufren. No sólo abarcará más y más  grupos de afligidos en su reino escatológico, sino que es, por así decirlo, un Dios  ‘obligado’ por fidelidad a sí mismo a luchar contra la ideología que instrumentaliza la ley religiosa como arma de opresión…Así, Jesús revelará a Dios, política y religiosamente al mismo tiempo…” (p.177).

5.  ¿Cuál es el punto de partida del autor?   Lc. 4,16-21.
6.  ¿Hasta qué punto lo podemos considerar fiel a la intención original del pasaje bíblico y su significado en el contexto original?  ¿Dónde diríamos que hay una  ‘exégesis’  y  dónde una  ‘eiségesis’?
(Respuesta desde los participantes).
7.  ¿Qué papel juega la tradición en la interpretación del autor?
Sobre la tradición interna, afirma al mismo tiempo al Cristo de la fe  y  los posibles hechos históricos; es decir, aquello que originalmente dijo Jesús y lo que los primeros cristianos agregaron sobre lo que hizo y dijo, aplicando el principio de B. Gerhardsson (Memory and Manuscript,1961, y  Tradition and Transmission in Early Christianity, 1964).   Sobre la tradición externa, se posiciona en las líneas de R. Alves, G. Gutiérrez, L. y C. Boff, respecto a las perspectivas liberacionistas.


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                                             Imagen de  Juan Luis  Segundo.




viernes, 8 de octubre de 2010

Bibliografía ( N. T. ) que el Pontificio Instituto Bíblico de Roma considera básica para el estudio del Nuevo Testamento.

  (Solicítenla al e-mail de mi Perfil, con gusto la enviaré).

Bibliografía ( A. T. ) que el Pontificio Instituto Bíblico de Roma considera básica para el estudio del Antiguo Testamento.

  (Solicítenla al e-mail de mi Perfil, con gusto la enviaré).

Esta es mi exposición sobre Elsa Tamez en el curso "Interpretación Teológica de Textos Bíblicos" impartida por el Dr. David A. Brondos Leucke, Comunidad Teológica de México, 2010.

                                                 COMUNIDAD TEOLOGICA DE MEXICO
                                                 MAESTRIA EN CIENCIAS BIBLICAS
                                                 INTERPRETACION TEOLOGICA DE
                                                                             TEXTOS BIBLICOS.
                                                 CONDUCTOR: DAVID  BRONDOS  L.
                                                 ALUMNO: MAGDIEL OMAR MENDEZ G.

               ELSA  TAMEZ  (Autobiografía)
“Hablar de Dios es, en cierto sentido, hablar de uno mismo. El hablar de uno mismo está  ‘racializado’, ‘generizado’ (de género)  y ‘culturizado’.”
“Yo fui pobre y feliz”.   A los quince años, de Monterrey, se fue a la Cd. de México a vivir con su hermana mayor que se había casado con un pastor.    Asistió a la Iglesia Presbiteriana de la colonia Hidalgo, donde aprendió a  sentirse  “ser una persona con palabra y…sentir la cercanía de Dios”.  Ingresó al Seminario Bíblico Latinoamericano en Costa Rica a los 18 años donde asegura que  “las ciencias bíblicas me quitaron la venda de los ojos”.  A falta de Iglesia Presbiteriana asiste a la Metodista, considerándose influenciada por Wesley, Bultman, Barth, Quoist, Espinal, Cox, viviendo la fe fuera de las paredes del templo. Al mismo tiempo estudia literatura y lingüística en la Universidad Nacional.   Dice haber descubierto al Dios de los pobres gracias a la Teología de la Liberación, el Dios que se indigna frente a la injusticia y opresión y opta por los excluidos de la sociedad.  El libro más novedoso para los estudiantes presbiterianos a principio de los 70 fue  Religión, opio o instrumento de liberación  ,tesis doctoral de Rubén Alves, que, junto con T. L. de Gutiérrez  y  Pueblo oprimido, señor de la historia  de Hugo Assmann, nutrieron su pensamiento.   Ingresó a la investigación en el DEI (Departamento Ecuménico de Investigaciones) en Costa Rica, que trataba temas desde la economía y la teología.  Discutieron ahí  Las armas ideológicas de la muerte  del jesuita Franz Hinkelammert , primer obra publicada por el DEI.  Declara que es una de esas obras que han marcado su pensamiento hasta hoy día. 

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Cree encontrar en casi toda la Biblia al dios liberador de los pobres.   En 1978  escribe  La hora de la vida.  Enseñó en el Seminario Bíblico  que hoy es la Universidad Bíblica Latinoamericana.   Su primer encuentro con la Teología feminista fue en México en 1979.  En 1980  escribe el artículo  La mujer que complicó la historia de la salvación.   En 1985 se reúnen teólogas en Argentina y edita el libro   El rostro femenino de Dios   que recoge ponencias   como  Hacer teología desde la óptica de la mujer,  Yo siento a Dios de otro modo,  Cristología desde la mujer,   en las que  se rechaza el discurso analítico y racional como el único discurso válido en el quehacer teológico.   En 1985 se titula de Lic. en Literatura y Lingüística (tesis nunca publicada)  con la perspectiva secular en  Cantar de los Cantares, como poemas universales de amor.  En 1985 publica también el libro de entrevistas sobre la mujer a todos los teólogos más conocidos de América Latina.    Hace doctorado en Teología en Lausanne, Suiza, poco antes de 1990.  Al regresar encuentran el modelo económico neoliberal de mercado libre.  Reconoce que la teología que habían estado haciendo era teología feminista patriarcal, reforzando valores que la sociedad había asignado a las mujeres como el sacrificio, la maternidad y la ternura, además de considerar a la trinidad, la cristología, la eclesiología como construcciones occidentales patriarcales.  Se propusieron deconstruir y reconstruir el pensamiento teológico o la hermenéutica bíblica; temas como el cuerpo, el derecho al placer, la cotidianidad, incluyen los temas de más fuerza en su reflexión.   Le gusta descubrir sentidos nuevos al texto, que digan su palabra a la realidad inmediata que la reclama.  Descubre en la carta a los romanos a un Pablo no misógino que daba en el centro del problema de la opresión y muerte, propia de todos los sistemas e instituciones. Publica su tesis doctoral en 1990 que tituló  Contra toda condena.     Con otros, forman RIBLA y se establecen talleres intensivos (CIB)  y la red de Biblia.   Posteriormente, publica  Cuando los horizontes se cierran,  una relectura de Eclesiastés para  “la sequía mesiánica que estamos viviendo en América Latina”.   Aquí, hasta el 2001.





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          REPORTE DE LECTURA.    Las mujeres en el movimiento de Jesús, el Cristo.  Capítulos  4-6.
     La sección de caps. 4, 5 y 6   constituyen la II parte subtitulada   Mujeres anónimas que luchan y resisten,  en cuyo Prólogo señala su curiosidad de que  en una de las historias de Jesús en cruz se mencione a una hermana de María, tía de Jesús ( Jn. 19:25) y a otra María, mujer de Cleofas; que los nombres de ellas están totalmente ausentes en todas las historias que se cuentan sobre Jesús de Nazareth.  Como ellas, dice Tamez, hay muchas mujeres de la vida diaria que pasan inadvertidas pero que son ejemplo de lucha y resistencia continuas. De ellas se propone hablar.  [Pregunta 1]
     Capítulo 4.  Mujeres en dos parábolas.  Describe la obstinación de una viuda (gr. chra), término al que Tamez le añade  ‘pobre’.  Repite 18:1 al indicar que la palabra intención de la parábola es la perseverancia en la oración (p. 61); nos recuerda que las escrituras insisten en la justicia al huérfano y a la viuda citando  Prov. 14:31, 17:5, 15:25, 19:17, 22:22-23, Ex. 22: 21-22, Dt. 10:18, Lc. 20:47.  Pero Tamez desea resaltar en este relato la obstinación de la viuda (p. 63) frente al personaje totalmente opuesto del juez.  Simplemente pedía su derecho.  La insistencia de la viuda logró que   “el juez empezara a tenerle miedo, de caer en la vergüenza pública, perdiendo el honor”, además de ganarse una “gran bofetada” [Pregunta 2].  Finalmente logra la justicia.   Dice que el juez no lo hizo por voluntad propia, por ayudar a la viuda, al contrario, cedió porque fue vencido por la acción perseverante de la viuda  [Pregunta  3].   La segunda parábola de este capítulo (Lc. 15:8-10) es semejante a la de vv. 4-7, pero Elsa se abstiene de buscar semejanzas para la interpretación  y busca  significados en el estigma (p. 66) de inferioridad del esclavo y pobre, como probablemente fue la mujer que extravió uno de sus 10 dracmas (diez salarios=10 días trabajados).  Resalta nuevamente la diligencia de la mujer para encontrar la moneda de plata, un denario.  Ve en esa mujer (p. 67) a todas las mujeres trabajadoras de Asia y Palestina que aportan al sustento de la casa pues a los jornaleros pobres no les alcanzaría.  Asegurar el sustento de un día es motivo de alegría, por eso se regocija con las demás; de ahí deduce que las mujeres son compartidas y solidarias.  [Pregunta 5].

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   Capítulo 5. (Mr. 5: 21-43)  Primero esboza el sistema de pureza judío; de ahí expresa la importancia del relato de una mujer enferma (impura) y su reincorporación a la sociedad.  Observa que el sistema de pureza traía muchas desventajas a las mujeres y a los pobres (p. 74).  “Imagínense la situación…de una mujer enferma de flujo de sangre crónica” (p. 75) si en el solo tiempo de menstruación ya era una mujer impura según las leyes.  Hace notar una historia dentro de otra historia (Jairo y la mujer de flujo de sangre).  La mujer debía estar marginada y no tocar a nadie, según las normas, pues convertía en impura cada cosa que tocaba.  Su estado: sangrando, marginada, aislada, sin relaciones sexuales, una forma de esterilidad=no tener hijos, y pecadora porque se identificaba causalmente al pecado y la enfermedad, además, pobre porque gastó su fortuna en médicos (pp. 76-77); pero se atrevió, desafió todas las normas y estigmas contra ella;  tocó a Jesús, le robó un milagro, transgrediendo la ley sobre la pureza.  Tamez reporta que Jesús hizo público este atrevimiento para que las demás mujeres marginadas se atrevieran también a ser osadas y cambiar los patrones que las marginan (p. 78): porque la mujer le contó toda la verdad en público       (p. 79), también la verdad e su infelicidad y marginación  [Pregunta 6].
   Capítulo 6.  (Mr. 7:28-30; Mt. 15:21-28).  Según Elsa Tamez, Jesús es desafiado por una mujer gentil, ella hizo que Jesús cambiara lo  “ir primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mt. 15:24)  y se abriera a los gentiles, a los no judíos (p. 82).  Tal vez esta es la mujer más atrevida de las del movimiento de Jesús (p. 83); el amor a su hija le lleva a saltar por encima de las reglas de su cultura y de otra cultura; pero Jesús se niega a sanar a la hija de esta mujer [Pregunta 7].   Esta sostiene un diálogo tenaz, insistente y al tú por tú; lo buscó, lo importunó hasta lograr la sanidad de su hijita.  Invita, Tamez, a luchar hasta cambiar las cosas; se echó a los pies de Jesús, insistió dos o tres veces, le habló a un varó judío en la calle, soportó que la llamaran  “perrita” [Pregunta 8], pero hizo que Jesús cambiara de postura respecto a los gentiles.  Le enseño a Jesús y cambió los tiempos (pp. 87-88).  “Jesús reconoció su posición equivocada y cambió su postura” (p. 89).


                                                   
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     Sobre el subgénero literario en  Las mujeres en el movimiento de Jesús, el Cristo.
     - Tamez escribe una  ¿Narrativa histórica?   y en primera persona;  manifiesta opiniones muy personales; a veces exageradas, hace pasar por historia lo que consiste en una parábola (Lc. 18;1-8); escribe sopesando, comparando inmediatamente ahí donde encuentra un motivo para hablar bien de la mujer y denunciar a los hombres. Por otra parte, parece escribir a mujeres lastimadas, desesperanzadas, siempre recordándoles que pueden resistir, luchar y lograr; su preocupación parece un tanto pastoral y otro tanto de la equidad de géneros.
     - Utiliza una narración amena, muy cercana al cuento.
     -  Se auxilia muy hábilmente del personaje   “Lidia”  (p. 9-14) para contextualizar lo que sucedía en ciudades helenistas fuera de Palestina como Filipos, ciudad del personaje narrador.

     Observaciones metodológicas desde las preguntas de análisis.
   - Para Lc. 18:1-8, está de acuerdo en que la perícopa fue colocada después de la mención escatológica sobre los días del Hijo del Hombre con la intención de alertar la perseverancia de las comunidades en el retraso de la parusía (p. 70, nota 1).
   - Con una narración sencilla trata de describir las situaciones sociales, políticas, culturales.
   - Se auxilia de la gramática hecha por Joseph Fitzmyer  e  Ivoni Richter Reimer (esta última en RIBLA) para establecer el significado de upwpiazh=bofetada.
   - Parece seguir la exégesis pero no considera la pregunta de Lc. 18:8.
   - Es honesta cuando aclara (p. 70) que la lectura de Lc. 15:8-10) se hará con el criterio de Luise Schottroff.
   - Dejó pasar la fuerza que redaccionalmente tiene la parábola de la oveja perdida justo antes de la del dracma perdido, y la parábola del  hijo pródigo inmediatamente después.
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                     Preguntas a los participantes.


1. ¿Crees que sea exegéticamente correcto hacer pasar una parábola por una historia real?  (p. 61)     ¿Y hermanéuticamente?   ¿Puedes hacer la distinción?

2.  En la nota 5, p. 70, se dice que las mujeres tienen que inventar tretas para hacerse justicia, ¿Qué opinas?

3.  ¿Resultó el juez finalmente ser muy injusto?

4.  ¿Significa Lc. 18:7, “mucha oración, mucho poder; poca oración, poco poder”?

5.  ¿Porqué Tamez no consideró la parábola de la oveja perdida (Lc. 15:4-7) ni la del hijo perdido (15:11-32) para la interpretación de la del dracma perdido en  15:8-10, si aquellas enmarcan el tema?

6.  ¿Crees que Jesús dignifica el cuerpo de los marginados por las leyes de impureza, al sanar a la mujer con flujo (Mr. 5:21-34)?   ¿Cómo?

7.  ¿Porqué Jesús se niega al principio  sanar a la hija sirofenicia? (p. 85)

8.  El diálogo de Jesús y la sirofenicia contiene un insulto de Jesús; ¿Qué opinas?  (p. 85  y  Mc. 7:27)


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                                                  Imagen de Elsa Tamez